En
cada una de las situaciones que se presentan y dependiendo
de la edad del niño el especialista debe realizar
una evaluación que le permita definir el diagnóstico
del pequeño. De esa forma podrá planificar
una estrategia individualizada de trabajo y un sistema
de orientaciones específico para el apoyo en
el hogar. En muchas ocasiones las situaciones que
tanto preocupan a los padres pueden ser solucionadas
con un programa de orientación a la familia
que es tutoreado por el especialista, hasta que el
problema se resuelve. En otras, es imprescindible
que el niño reciba atención individualizada
mediante terapia de lenguaje.
De cualquier forma siempre podemos tener en cuenta
una serie de aspectos para favorecer el desarrollo
adecuado del lenguaje.
Estimule
todas las formas de expresión oral de su hijo.
Incítelo a hablar, en lugar de señalar.
No se adelante a dar al niño las cosas que
le pide utilizando señas. Deje que se lo pida
con palabras, aunque estas no sean muy claras.
Hable de forma clara y sencilla con su hijo. Exprésese
de manera adulta. Evite el “abebamiento” de su lenguaje.
Las expresiones del niño pueden resultar muy
graciosas pero si usted las refuerza, con el tiempo
él puede asumir que son correctas.
Converse con su hijo en todo momento. Es una buena
manera de estimular el desarrollo de la comprensión
y la ampliación del vocabulario.
Utilice libros o invente y nárrele cuentos.
Permita que el niño también le cuente
a usted sus historias. Una historia puede desarrollarse
a partir de los sucesos ocurridos en el nido o la
casa o un paseo.
Los sonidos r y s son de los últimos que los
niños aprenden a articular correctamente. Es
usual que los sustituyan por otros o que no los pronuncien
bien. Déles tiempo. Si su niño ya tiene
5 años y habla muy bien pero no dice estos
sonidos como se espera, entonces busque ayuda.
Si
comienza a tartamudear alrededor de los 3,6 ó
4 años, no lo presione. Lo mejor que puede
hacer es ignorar esa “tartamudez”. Esto ocurre como
parte de los aprendizajes que está haciendo
el niño para perfeccionar su lenguaje. Evite
las frases como “no te apures”, “habla más
despacio”, “dí rápido para que no te
trabes”, “piensa bien antes de hablar”, etc. Estos
comentarios solo tienden a confundirlo y angustiarlo
con algo de lo que aún no es consciente.
Esta es una tartamudez transitoria que irá
desapareciendo en la medida en que el niño
vaya organizando mejor el lenguaje. Si usted observa
que esta situación se agrava y necesita orientación,
no dude en buscar ayuda. |