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la realización de modificaciones en su organización
como resultado de las influencias del medio.
La Estimulación Temprana pretende potenciar
al máximo las posibilidades físicas
e intelectuales del niño, a través de
una estimulación regulada que tenga un carácter
sistemático y secuencial. Sistemático,
por el trabajo diario con el niño a partir
de un programa previsto de acuerdo con su edad y las
expectativas que tenemos; y secuencial, porque cada
paso que da el niño constituye la base del
siguiente.
Nos parece importante aclarar que no se debe confundir
la estimulación temprana con “precoz” por cuanto
este último término implica o sugiere
apresuramiento en el curso normal del desarrollo y
evidentemente “apresurarnos” no implica mejorar el
proceso de estimulación.
En general, se considera que para estimular a los
niños se necesitan ambientes especiales y que
sólo puede ser realizado por personas capacitadas
para ello. Sin embargo, y sin desmerecer el valioso
trabajo que desempeñan las instituciones dedicadas
a esta labor, en muchas ocasiones nos olvidamos de
los expertos más significativos en la vida
del niño: los padres.
Los
padres muchas veces se preguntan cómo pueden
ayudar al desarrollo de sus hijos, pues desconocen
el potencial que tienen en sus manos. No tienen herramientas
para poner en práctica todo lo que desean hacer
con sus pequeños.
Se han realizado múltiples estudios sobre los
efectos positivos de los medios estimulares tempranos
y estos han ido traduciéndose en diferentes
propuestas educativas. Una de estas propuestas consiste
en un plan de orientaciones a padres para estimular
el desarrollo del lenguaje hasta los tres años
(36 meses), considerando la importancia de éste
como base de la comunicación humana.
Este plan está dividido en siete etapas: de
cero a tres meses, de tres a seis, de seis a nueve,
de nueve a doce, de doce a dieciocho, de dieciocho
a veinticuatro y de veinticuatro a treinta y seis
meses. Cada una de estas etapas está procedida
de una breve descripción del desarrollo del
niño a esa edad que permitirá al padre
saber cómo va la evolución de su hijo.
Cada una de las etapas propone una detallada descripción
de variados ejercicios que pueden realizar con su
hijo en las diversas rutinas diarias. Estos ejercicios
están relacionados con uno o varios aspectos
del desarrollo del niño. Nos parece pertinente
aclarar que el objetivo del plan es que los padres
reciban orientaciones con relación a cómo
estimular el desarrollo del niño, pero en modo
alguno deberá ser asumido como una “receta”.
De hecho lo más importante es que planteamos
sugerencias que pueden y deben ser enriquecidas por
los padres o personas al cuidado del niño,
permitiendo crear nuevas actividades desde la vivencia
y experiencia de quienes la aplican.
Para hacer de este plan, un texto de fácil
lectura y comprensión se ha empleado un lenguaje
claro, directo y sencillo acompañado de ilustraciones
que hacen más agradable su manejo.
Hemos considerado importante que las actividades sean
realizadas al mismo tiempo que los cuidados habituales
y rutinas de vida del niño, aunque siempre
recomendamos ser cuidadosos al escoger el momento
en que se realizarán, evitando que coincida
con estados de cansancio, sueño o hambre del
niño. Sugerimos también que las actividades
seleccionadas sean divertidas y atractivas para él,
buscando la variación de los materiales y juguetes
empleados.
Hacemos énfasis en que el éxito del
plan está en lograr que los padres aprendan
a utilizar las actividades sugeridas para hacer variaciones
y creaciones propias, en los diferentes momentos de
la vida del niño.
Al final de cada etapa aparecen dos controles; uno
para el niño y otro para los padres. Estos
controles les permitirán ubicar al niño
en la etapa que le corresponde (que puede no coincidir
con la edad cronológica) y saber cómo
avanza el niño y si es necesario insistir en
alguna actividad. A través del control de la
actividad del niño el padre puede registrar
sus progresos. El control de la actividad del padre
permite hacer un registro e indicar cuales son los
aspectos que deben ser perfeccionados aún en
el trabajo con el niño.
Culmina este plan de estimulación con algunas
letras de canciones, rimas y juegos tradicionales
y un cuadro resumen sobre las etapas que caracterizan
el desarrollo del lenguaje.
El plan de estimulación temprana del lenguaje
dirigido a padres de niños entre 0 y 36 meses
de edad puede ser también utilizado por educadoras
de nidos, terapistas de lenguaje y psicólogos,
y constituye una nueva herramienta para orientar el
desarrollo del niño en los tres primeros años
de vida.
“Cómo conversar
con su hijo”
Es un plan de estimulación temprana del lenguaje
dirigido a padres de niños entre los 0 y los
36 meses de edad.
El plan está estructurado por etapas. Cada
etapa está precedida por una breve explicación
del desarrollo del niño a esa edad. Se proponen
ejercicios y actividades que pueden realizar con el
pequeño en cualquier momento del día.
Autora:
Edmme
Baguer de Mesones
Oligofrenopedagoga y Logopeda
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